No one can find me here in my soul


jueves, 15 de septiembre de 2011

Some kind of evasion

Por todo lo que pienso en tí,
es una especie de obsesión
Huyo del romanticismo
y siento desesperación
No me pierdo desdichada,
a tu alrededor
Te uso sin otro fin posible
que la evasión.
Deliciosa es contigo
esta abstracción.

lunes, 25 de julio de 2011

Does it hurts?

Y solo recibo silencio, quietud que mata la carne. Se estancan los pensamientos.
Se detiene el tiempo mientras continuo caminando.
Mi sombra se arrastra por el abismo.
He perdido los colores, me queda el blanco y el negro.



martes, 19 de julio de 2011

Ruinas de un reino olvidado (V)

Pero eso, quizás, tú nunca lo sepas

Hay poesía en tu piel
y algo vibra cuando entra en contacto.
Es difícil de describir.
Es como el día que me perdí en tu mirada.
Es como la parte de mí que no consigo encontrar desde entonces.
Es inspirar un alma y expirar la tuya.
Como descubrir del rostro una máscara.
Olvidar el mundo en un beso.
Como las palabras que arrastran lágrimas a su salida.
Sorprendente como un sueño.
Relajante como el vaivén de tu pecho.
Es una dulce apnea,
una fase REM,
una caricia exquisita,
la ruptura de la rutina,
es algo de otro mundo,
un miedo hibernante,
un cosquilleo extásico.

Es magia.

                                                                                                                          (22/05/2009)

martes, 28 de junio de 2011

La paradoja de las manos sucias

¿Puedo acaso relegarme a la felicidad?
Y siendo tal dicha, ¿cómo es posible encontrarle inconveniente?
Es como llorar durante una masturbación.
Cuando mi destino era infausto, escribía más.

lunes, 2 de mayo de 2011

Ruinas de un reino olvidado (IV)

Efervescente

Bestia desbocada que, en pleno frenesí iracundo, iza las patas cual bandera agitada desesperadamente; y que, en contra de la razón, es contemplada en un estado de deleite estuporoso; mientras se aproxima a tí en sus indómitas cabriolas. Aunque por propia supervivencia, dicha quietud sucumbe ante el apremio de enfrentarse a la dicotomía que incita a revelarse por huir o por frenar el arrebato. No cabe acto más impetuoso que el de tomar montura y, llevando las riendas, dirigir tal vehemencia. Y, sin embargo, ¿quién no ha sido alguna vez esclavo del deseo?

                                                                                                                                         (02/10/2010)