No one can find me here in my soul


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lunes, 2 de mayo de 2011

Ruinas de un reino olvidado (IV)

Efervescente

Bestia desbocada que, en pleno frenesí iracundo, iza las patas cual bandera agitada desesperadamente; y que, en contra de la razón, es contemplada en un estado de deleite estuporoso; mientras se aproxima a tí en sus indómitas cabriolas. Aunque por propia supervivencia, dicha quietud sucumbe ante el apremio de enfrentarse a la dicotomía que incita a revelarse por huir o por frenar el arrebato. No cabe acto más impetuoso que el de tomar montura y, llevando las riendas, dirigir tal vehemencia. Y, sin embargo, ¿quién no ha sido alguna vez esclavo del deseo?

                                                                                                                                         (02/10/2010)

viernes, 26 de noviembre de 2010

Los estados de la materia


  •  Sólido: Es un extraño caso de mutismo temporal provocado por un sentido de la orientación nulo ante el más mínimo indicio de presión, lo que conlleva que las respuestas se pierdan a medio camino entre la mente y la garganta; y se acompaña de una cara de tonta predeterminada, como si se colgara el sistema operativo de un Pentium II. 

  •  Líquido: En algunas ocasiones, es una revolución del propio organismo, los instintos toman armas y se hacen al mando bruscamente. Lo que induce un rechinar de dientes, molesto testigo de tal conflicto.

  • Gaseoso: Otras veces, es un puñado de momentos serotonínicos que se enfrentan en minoría contra una disforia pertinaz, estertórea y fétida como el gas de una ciénaga; y que, en el cénit de la batalla a la que se entregan con vehemencia, ignoran su causa.  

  • Plasma: Se dice que existe cierto fuego electrizante que recorre la espina dorsal y asciende hasta el cerebro con la premura de un haz de luz deseoso de atravesar unos ojos vibrantes. 

  • CBE: Siempre hay una ilusión estática, silenciosa. Puede ser tan necesaria como una utopía.